viernes, 5 de junio de 2015

Hoy solo tuvimos 2 horas de clase y como tenía que esperar a una amiga, me quede jugando al vóleibol. Y justo sonó el timbre del recreo y por alguna clase de poder divino salieron casi todos los pibes de mi lista. No me daban los ojos para mirarlos a todos, principalmente a los más buenos: Jopito Rojo, El rubio y Pelo largo. 
 Jopito Rojo jugo al vóleibol en mi equipo y estaba alado mío y no puede contenerme y lo mire cada 5 minutos, tal vez por eso perdimos…

jueves, 4 de junio de 2015

 También soñé que era sábado, y que estaba contenta porque no me tenía que levantar temprano. Pero cuando me iba a acostar en mi sueño, me desperté con los gritos de mi abuela a las 8:30 am. Ella es mi despertador. Como no puedo apagarla para dormir 5 minutos más (que siempre terminan siendo 1 hora) me tengo que levantar. Y me dolió en el alma.
Hoy tuve un sueño (o ayer, no sé como se es la cosa, si cuando soñas algo y te despertas a la mañana es hoy, o cuando lo cuente es ayer, porque dormiste la noche del día anterior. Aunque creo que cuando soñamos es esa misma mañana porque es cuando cobramos conciencia de que estamos durmiendo y ya es de mañana. Así que voy a dejar hoy), soñé que estaba un una parada cualquiera, con unas compañeras del liceo hablando de cosas triviales, cuando veo pasar a lo lejos a un compañero de clase que “esta bueno” (no es un esta bueno en el sentido de la personalidad, sino del físico. Cosas raras de adolescentes uruguayas). Se lo quería decir a mi compañeras haciendo algún comentario refiriéndome a lo bueno que estaba, entonces dije: “Miren, allá va Juan. Pedrito Detanto esta buenaso.” Me equivoque de nombre y dije el apellido de él, pero con el nombre de otro compañero que esta re cursando Literatura y que también esta bueno. Así que me puse colorada (algo que se me nota bastante) y me di media vuelta escondiéndome, y ahí note que Pedrito estaba atrás mío y me estaba mirando y riéndose, me puse más roja y comience a caminar. No sé muy bien porque, pero camine rápido y con la cabeza gacha, me di vuelta para mirar a mis compañeras y vi que estaban hablando con Pedrito, me di la vuelta y seguí caminando. Y cuando pensé que ya no daba más de vergüenza alguien me agarro del brazo, me gire ¡Y era Pedrito! Me miro todavía sonriendo (y juro que casi me derrito) y me dijo: “¿Queres ir al shopping algún día conmigo?” Juro que no daba más de la emoción, y justo cuando le iba a responder me desperté.

(Cambie los nombres por obvias razones, por si no lo notaron)